Carta de un ciudadano anónimo a la policía de Ciudad Real
Hemos recibido una carta anónima, en formato pastebin, en relación a la expulsión del grupo del 15M de la manifestación convocada por la policía de Ciudad Real “contra la corrupción”.
Detestada policía de Ciudad Real:
No olvido los años que me tuvisteis, junto a un pequeño grupo de amigos, acusado injusta y falsamente. Y todo para que, al final, tras muchos gastos, desplazamientos y molestias para defender una inocencia evidente, resultaseis avergonzados por el propio Juez de la causa, que no solo nos declaró inocentes a mis amigos y a mi, si no que remarcó en su sentencia lo absurdo e innecesario de vuestra actuación aquel día. No fue ninguna sorpresa vuestra manera de comportaros, ni vuestras mentiras en el juicio y menos aun el resultado de nuestra inocencia: siempre ha sido vox populi por la zona que sois una banda de incompetentes con un comportamiento absolutamente arbitrario.
Yo participé en el 15M de Ciudad Real, en el de Madrid, y he colaborado con las primaveras de otro los lugares de Europa , América y Oriente Medio. Incluso nos han pedido consejos para inciar caminos parecidos en lugares como Korea o algunos países de África que, a buen seguro, vosotros no sabríais ni localizar en el mapa.
El 15M, ese movimiento que vosotros habéis etiquetado y clasificado como una especie de pseudoterroristas de izquierdas, no es ni más ni menos que la expresión de hartazgo de la gente con la situación política, social y económica a escala local, nacional y global. La corrupción y el crimen de guante blanco están defenestrado el futuro de toda la humanidad y la gente está sencillamente cansada: no quieren más. Buscan vivir sus vidas en paz y con una mínima estabilidad que garantice un futuro decente a los suyos. (Asumo que estos son mínimos que busca cualquier ser humano)
Podríamos definir del mismo modo cualquiera de las primaveras políticas que se producen a lo largo y ancho del planeta. Aunque intenten engañarnos todos somos muy parecidos en esencia.
Uno de los días más emotivos de cuantos viví en Madrid fue la adhesión de un agente de policía a las asambleas, donde expuso su oposición a la represión de la expresión pacífica del pueblo, donde explicó que vosotros también tenéis problemas, que vosotros también sufrís los recortes y el ostracismo profesional. No recuerdo un estruendo de aplausos mayor que aquel, no recuerdo mayor apoyo a un individuo concreto que el que se produjo aquél día con ese agente.
Ya sabéis como ha acabado, se abrió un proceso contra él y ha sido expedientado además de sufrir taras en su sueldo.
Se trata de un agravio comparativo insultante, por que aquel hombre bueno, valiente y constructivo ha sido castigado por comportarse como un verdadero agente de la ley, como un ciudadano y como un ser humano despierto, mientras esos compañeros vuestros que insultan y tratan violentamente a mujeres, ancianos y niños salen de rositas de procesos que cuentan incluso con pruebas innegables, como la que puede suponer el registro en vídeo de los crímenes de que se les acusa.
No comprendéis hasta qué punto la gente de este país está con el primero mientras cada día detesta más y más a los agentes del segundo tipo y a esa (in)justicia que, demasiado a menudo, cubre vuestro corporativismo criminal.
Hace unos días el mayor sindicato de policía griego amenazaba con arrestar a la Troika (responsables económicos de la situación del país) e internet volvía a bullir de alegría en apoyo a la policía. Sin importad de qué país fuesen la gente decía en las redes sociales “mirad a la policía griega, que está con su pueblo”, “el sentido común parece volver”…
Pocos días después Grecia era la que volvía a arder y los responsables volvían a ser los policías que defendía el statu quo que hundirá el país en deudas externas. Al igual que en Madrid, durante las protestas contra la reforma laboral, la policía comenzaba los disturbios con sus propias cargas violentas…
En Grecia contra un héroe que defendió Europa contra el fascismo, al que lanzaron directamente botes de gases lacrimógenos: sí, esos valientes compañeros vuestros dispararon a un anciano que ha luchado por la libertad y la democracia más que todos ellos juntos y que ha sobrevivido a la represión de varios regímenes totalitarios consecutivos. Quizá así empiecen a quedar más claros los roles de cada cual.
En España lo hicisteis contra hombres, mujeres, ancianos y niños pacíficos a los que -sencillamente por protestar contra algo INJUSTO como es la reforma laboral- persiguieron por las calles a palos, como a perros, como en los mejores tiempos del franquismo.
Ayer mismo leía en “foro policía” a un agente diciendo sobre el 15M “nosotros no tenemos por qué empatizar con nada ni con nadie”. Hoy me he levantado y he leído la noticia de que expulsasteis de “vuestra” manifestación a los representantes del movimiento 15M de Ciudad Real. Digo “vuestra” por que ha resultado la gota que ha colmado el vaso de mi paciencia como ciudadano. Quizá sea el día en que nosotros tengamos que empezar a verlo del mismo modo con vosotros.
Decía “vuestra” manifestación por que habéis conseguido una ruptura que nos os beneficia en nada.
Digo “vuestra” por que espero que os quedéis solos y no os apoye NADIE.
De justicia sería que los represores ciminales contra los que luchamos contratasen peores perros que vosotros mismos, para daros vuestra propia medicina: tardaríais dos vías en venir a uniros a nosotros con el rabo entre las piernas.
Desgraciadamente no tienen suficiente presupuesto. Para pagarse sus lujosas y criminales vidas os recortan a vosotros tanto como al resto, pero encima vosotros parecéis creer ser mejores, o estar hechos de otra pasta para desdeñar el apoyo de la sociedad civil (os guste más o menos).
Ahora queréis protestar contra los recortes y la corrupción.
La mayoría nos preguntamos quién cojones, si no sois vosotros, deberían luchar contra ella, y sobre todo: cómo sois tan imbéciles, desagradecidos e incapaces como para rechazar el apoyo de la gente.
Lo dicho: espero que os quedéis solos, espero que os den muchos palos en el sueldo, en la moral y el día a día, para que empecéis a ver la realidad desde los ojos de la gente de a pie.
Y el día que os deis cuenta de que siempre tuvimos razón y de que os habéis quedado de brazos cruzados, o incluso peor, que habéis colaborado hasta quedaros solos, pensad en cada mujer, joven o anciano que ha sufrido por vuestra culpa.
Recordad que el rechazo que sufriréis a partir de ahora son las porras, balas, pistolas y esposas que nacen del asco hacia vuestra estrechez de miras, a vuestra desagradecida ignorancia y eterna incapacidad. Recordad que ahora nosotros estamos cada día más unidos, recordad que ahora nosotros vigilamos al vigilante.
Ante vuestras quejas y vuestras formas recibid la más absoluta indiferencia y el más rotundo de los ascos, de un ciudadano honrado y normal más que os paga el sueldo religiosamente con sus impuestos.